Instrumentalización de las mujeres en política

A escasos días de las elecciones generales, somos constantemente interpeladas, principalmente por los partidos mayoritarios, en esta campaña electoral. Desde que se hizo público que la mayoría de indecisas en el voto éramos mujeres, no hemos dejado de ser bombardeadas con propuestas específicas por dichos partidos.

Nos enmarcamos en un contexto histórico donde el auge del feminismo se constata con el aumento en número de organizaciones y colectivos feministas, además de en la multitudinaria marcha del 7N contra las violencias machistas, y, por supuesto, esto se ve reflejado también en los discursos de los políticos institucionales. En los debates, en las campañas, en los mítines, podemos observar a hombres abanderándose de la lucha de las mujeres, utilizando nuestra presencia en determinados partidos como armas arrojadizas contra la oposición. La apropiación del discurso feminista es palabrería detrás de la que se esconden verdaderas políticas machistas. Estas políticas machistas se han manifestado de múltiples y muy duras maneras durante el gobierno del Partido Popular. Cabe señalar la restricción de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres mediante la modificación de la Ley del Aborto, la no inclusión en las cifras de violencia machista de las mujeres que no son pareja o que no han estado hospitalizadas menos de 24 horas, los recortes en ayudas a mujeres víctimas de violencia de género, la violencia que se ejerce sobre las mujeres denunciantes desde unos Juzgados que poco tienen de especializados en violencia machista….

Y ahora, además, contamos con Ciudadanos, que, en su oferta de “cambio”, incluye la retirada del agravante de género que supondría no reconocer la violencia que se ejerce por parte de hombres hacia las mujeres por el hecho de ser mujeres.

Numerosos son los ejemplos de perpetuación de nuestra opresión en el seno de los partidos políticos, donde se dan casos de violencia machista silenciada, convirtiéndose así en reductos patriarcales con un discurso superficial. Una sociedad patriarcal que debemos trabajar por transformar radicalmente en todos y cada uno de sus aspectos en el que se engloban, por supuesto, las organizaciones políticas.

La apropiación del discurso feminista y su manejo al libre antojo por partidos inconsecuentes, supone también una dilución del mismo, lo vacía de contenido reivindicativo, pretende sustituir la lucha con reformas que pretenden la adecuación del feminismo a sistema de privilegios y al capitalismo más voraz.

Bajo estas políticas institucionales se encuentran los intereses económicos del capitalismo, de aquellos que se benefician de nuestra opresión, como dice Silvia Federici “el capitalismo ha obtenido y obtiene beneficio de lo que cocinamos, sonreímos y follamos”.

En el sistema actual, la única igualdad accesible es en el plano formal, en derechos y deberes y no la material, así que ponemos de manifiesto la contradicción de quienes se abanderan de la lucha de las mujeres, pero siempre en un marco capitalista.

La lucha por nuestra emancipación llegará con nuestra organización, con nuestro empoderamiento y nunca con pequeñas soluciones que palíen los efectos del patriarcado.mujer1

¡No permitiremos que nos quiten el feminismo!

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