Comunicado de agresión a una compañera

Escribimos este comunicado para visibilizar y hacer una crítica pública al compañero del movimiento político de Alcalá, Ángel (@Esbarbarie_, @Mobilismemoriam).

Queremos señalar una serie de comportamientos machistas que se enmarcan en una situación de maltrato psicológico a una compañera del colectivo, con el fin de que las mujeres de su entorno conozcan lo ocurrido, sin caer en tergiversaciones y mentiras comunes en los agresores. También queremos mencionar que, en este caso, se trata de un compañero con formación suficiente como para reconocer este tipo de actitudes y que, además, han sido señaladas durante la relación y después de la misma. Desde el comienzo de la relación, toda la carga emocional la llevaba la compañera, siendo ella la que ejercía el papel socialmente asignado a las mujeres y dando unos cuidados que no eran recíprocos por parte de él. Esto genera una verticalidad en la relación, el marco de una serie de comportamientos en los que él se desentendía de la compañera, la hacía a un lado y no se preocupaba por sus sentimientos.

La relación acordada por ambas partes era de monogamia, pero él comenzó a traicionar ese acuerdo, manteniendo relaciones afectivas y de coqueteo con otras mujeres. Estas relaciones fomentaron inseguridades, complejos y falta de autoestima, que hacían mella en la compañera. A la hora de intentar tratar los celos que él estaba provocando, él, como mecanismo de defensa, se enfadaba, se victimizaba, culpabilizaba a la compañera. La situación provocó que aumentaran aún más los celos e en lugar de trabajar para deconstruirlo, así como una situación de coacción a la compañera, ya que no podía hablar de estos temas porque él se ponía a llorar o se enfadaba. Terceras confirmaron las relaciones afectivas que mantenía, incluso cuando llegaron a ser infidelidades en toda regla. Al pedirle explicaciones por haber traicionado el acuerdo de monogamia, el compañero culpó a la otra chica, diciendo que era ella quien se había lanzado y la descalificó, comportamiento bastante misógino, diciendo que ella era una pesada y no le dejaba en paz. La otra infidelidad fue con otras compañeras y decidió contarle una versión absolutamente falsa de lo que había ocurrido. Al principio, ni si quiera lo consideró una traición, sino que intentó normalizarlo y justificarlo, volcando las responsabilidades en su pareja que, según él, era una exagerada y no entendía ese tipo de conductas por su mentalidad  “romántica”.

Después de esto, en las vacaciones, hizo caso omiso a la relación, la cual descuidó sin ningún tipo de explicación, mientras que su pareja estaba pasando por una dura situación familiar, de la que se desentendió completamente. Ante esta situación, la compañera quiso romper la relación, pero él se negaba  y, así, impuso mediante chantaje emocional la continuidad de la misma, alegando que no podía estar sin ella. Esto es un claro ejemplo de violencia machista, en la que se nos arrebata cualquier autodeterminación sobre nuestra vida y nuestro cuerpo, los maltratadores respetan que NO es NO, ya sea para dejar una relación o para tener sexo. Además, ocultó el verdadero motivo por el cual descuidó completamente la relación, la duda de sus sentimientos por su pareja. Esta mentira también influye sobre la compañera: al no saber la verdad, no podía tomar una decisión adecuada acerca de la relación. Ante las infidelidades, la compañera tomó la determinación de abrir la relación. Sin embargo, él continuó el chantaje emocional y le decía que no podía estar con nadie más, a pesar de que los hechos se contradecían con sus palabras, entonces, la compañera cedió a cerrar de nuevo la relación.

El malestar y las inseguridades continuaron, sobre todo con una de las compañeras con las que él había sido infiel, con la que pasaba mucho tiempo y mantenía una relación muy cercana. Cuando su pareja se sentía incómoda o insegura y trataba de hablarlo, él se enfadaba, la llamaba celosa y la culpabilizaba. En un momento, esta compañera quiso hablar con la pareja de Ángel para contarle lo que pasó entre ellos, con el fin de aclarar las cosas y que no hubiese malestar ni hostilidad entre ellas. Entonces le comentó que quería hablar con su pareja y él trató de evitarlo mintiéndola de nuevo: le dijo que su pareja no quería hablar sobre ese tema  ni saber nada. A pesar de ello, las dos compañeras hablaron y, para su sorpresa, se dieron cuenta de que había mentido sobre lo ocurrido esa noche y que su pareja no sabía nada.

La compañera habló con Ángel y le expuso un análisis de su relación, señaló el maltrato psicológico que estaba ejerciendo y le advirtió para que dejase de chantajearla para que no le dejase. Concretamente, le señaló también el acoso y chantaje emocional que estaba ejerciendo por redes sociales. La compañera también le advirtió de que no fuese contando su versión a sus círculos cercanos para hacer presión indirecta sobre ella, también con el fin de continuar con la relación. En el contexto patriarcal, siempre se va a escuchar y va a tener más peso lo que diga un hombre por el mero hecho de serlo; adelantarte a lo que la compañera quiera señalar implica anular su análisis y que la gente tenga una idea preconcebida  en favor de él.  A pesar de recibir una crítica que, aparentemente, asumió, continuó con el acoso e intentó buscar apoyo en una amiga de su entonces ex-pareja para que la presionase, buscando así imponer su voluntad de continuar con la relación. También se dedicó a quitar legitimidad a la compañera que le había expuesto el análisis, malmetiendo de ella a su pareja, diciéndole que ella era una “feminazi”, que “no entendía su relación”, con el fin de aislarla y ponerla en contra de sus aliadas.

Tras romper el vínculo afectivo-sexual, de mutuo acuerdo,  decidió seguir manteniendo relaciones sexuales con su ex-pareja, pretexto que Ángel utilizó para seguir manipulando emocionalmente a la compañera. Además, se dedicó a criticar a otro hombre con el que su ex pareja estaba teniendo una relación, una vez más, provocando desconfianza e inseguridades en sus relaciones con otros hombres. Cabe destacar, también, dos ocasiones en las que la compañera señala dos relaciones sexuales en las que no hubo consentimiento explícito. Al pedirle una autocrítica general de todo lo ocurrido, el compañero decidió mentir de nuevo acerca de la infidelidad que había cometido con una compañera, sosteniendo que habían mantenido relaciones sexuales, lo cual desmentimos y condenamos como otra expresión más de machismo por su parte.

El balance general de lo ocurrido es que estamos ante un caso de manipulación, chantaje emocional y mentiras que se enmarcan en un contexto de maltrato psicológico continuado, conscientemente, tras recibir una crítica de una compañera, en el que el agresor trata de imponer constantemente su voluntad, en claro perjuicio de la compañera.

NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA.

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