El pasado viernes 15 de abril, varias compañeras feministas, dos de ellas integrantes de Akelarre, fueron agredidas por tres hombres en el Festival por la Tercera República en la Universidad Autónoma de Madrid.

Un grupo de chicas pidieron apoyo para dar respuesta a unos hombres que las estaban acosando. Se acercaron a ellas realizando comentarios calificativos sobre su físico e, incluso, comentarios sexuales como si querían hacer una orgía con ellos; a pesar de que las chicas les pidiesen que las dejasen y se marchasen.

Al buscar ayuda en otras compañeras, se acercaron a los agresores para dejar claro que no consentían esos comentarios en un espacio liberado de machismo y que se fuesen inmediatamente de allí.
La respuesta de los machistas fue agresiva, defendían su derecho de permanecer en el festival, mientras empujaban a las compañeras amenazandolas con que “no les tocasen ni un pelo”. Ante esta situación, las compañeras respondieron empujándoles para que dejasen de hacerlo ellos quienes comenzaron a agredirlas físicamente provocando moratones en la barbilla, el el cuello y en el pecho, lesiones en la mandíbula, el oído y un diente.
Consideramos muy importante destacar que, cuando respondieron a la agresión, muchas personas intervinieron agarrando a las chicas, pidiendo que se relajasen y que “no se pusieran a su nivel”; también escucharon decírselo a los agresores, lo cual supone criminalizar nuestra defensa y nuestra respuesta feminista, equiparándola a su agresión machista. También es importante analizar el hecho de que muchos de ellos, no se pusieron agresivos hasta que no golpearon a algún hombre. Y, por último, señalar el paternalismo y anulación que supone que fuesen hombres de la organización quienes expulsaron a los agresores, impidiendo que fuesen las propias mujeres que estaban allí las que lo hicieran.
Se vienen sucediendo en los últimos meses numerosas agresiones a compañeras feministas por el hecho de serlo, por luchar y responder a las violencias que sufrimos por mujeres.
Es inadmisible que también ocurran este tipo de comportamientos reaccionarios y misóginos en espacios políticos. Nuestro deber es garantizar la seguridad en nuestros eventos, no permitir que estos sean el lugar en el cual individuos puedan agredir impunemente, contando con la pasividad y, a veces, incluso con la colaboración de la propia organización.

¡Nos tocan a una, nos tocan a todas!

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